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¿Se te escapa un poco de orina cuando toses, estornudas, corres o haces ejercicio? ¿Alguna vez has sentido unas ganas tan repentinas de orinar que no has conseguido llegar a tiempo al baño?

Las pérdidas de orina en mujeres son frecuentes, pero eso no significa que deban asumirse como algo inevitable después de un embarazo, con la llegada de la menopausia o simplemente por cumplir años.

La incontinencia urinaria puede tener diferentes causas y, sobre todo, no todas las pérdidas de orina son iguales. Saber cuándo aparecen y qué las provoca es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.

La fisioterapia del suelo pélvico, el entrenamiento vesical, determinados cambios de hábitos, los tratamientos farmacológicos y, en casos seleccionados, la cirugía son algunas de las opciones disponibles.

Lo más importante

Tener pérdidas de orina no debe normalizarse. Identificar qué tipo de incontinencia existe es el primer paso para establecer un tratamiento individualizado.

¿Qué es la incontinencia urinaria?

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina.

Puede consistir en unas pocas gotas al realizar un esfuerzo o en pérdidas más importantes asociadas a una necesidad repentina e intensa de acudir al baño.

También puede ocurrir solo ocasionalmente o convertirse en un problema que interfiera de forma significativa en el día a día.

Algunas mujeres empiezan a evitar determinadas actividades por miedo a tener un escape: dejan de correr, hacer ejercicio, viajar o incluso reducen sus relaciones sociales.

Por eso, la incontinencia urinaria no es únicamente una cuestión física. Puede afectar también a la autoestima, la sexualidad y la calidad de vida.

¿Qué tipos de incontinencia urinaria existen?

Diferenciar el tipo de incontinencia es esencial porque el tratamiento no es el mismo en todos los casos.

Los tres tipos más frecuentes son la incontinencia urinaria de esfuerzo, la de urgencia y la mixta.

Incontinencia urinaria de esfuerzo

Es la pérdida involuntaria de orina que aparece cuando aumenta la presión dentro del abdomen.

Por ejemplo:

  • Al toser.
  • Al estornudar.
  • Al reír.
  • Al correr.
  • Al saltar.
  • Al levantar peso.
  • Durante determinados ejercicios.

Es el típico “se me escapa un poco cuando estornudo”.

Puede estar relacionada con una alteración de los mecanismos que permiten mantener cerrada la uretra y con cambios en las estructuras de soporte del suelo pélvico.

Incontinencia urinaria de urgencia

En este caso aparece una necesidad repentina y difícil de posponer de orinar, seguida en ocasiones de una pérdida antes de conseguir llegar al baño.

Algunas mujeres lo describen como:

“Cuando me entran ganas, tengo que ir inmediatamente”.

Puede formar parte del síndrome de vejiga hiperactiva y acompañarse de:

  • Aumento de la frecuencia urinaria.
  • Urgencia.
  • Necesidad de levantarse por la noche para orinar.
  • Escapes antes de llegar al baño.

Incontinencia urinaria mixta

Se produce cuando una misma mujer presenta síntomas de los dos tipos anteriores.

Es decir, existen pérdidas al realizar esfuerzos pero también episodios relacionados con urgencia urinaria.

En estos casos es importante determinar qué síntomas predominan para poder orientar mejor el tratamiento.

¿Por qué aparecen las pérdidas de orina?

La incontinencia urinaria no suele responder a una única causa.

Existen diferentes factores que pueden favorecer su aparición.

Embarazo y parto

Durante el embarazo, el suelo pélvico está sometido a cambios importantes.

El parto vaginal también puede afectar a músculos, tejidos y estructuras nerviosas relacionadas con el control de la continencia.

Esto no significa que todas las mujeres que hayan tenido hijos desarrollen incontinencia, pero el embarazo y determinados factores relacionados con el parto pueden aumentar el riesgo.

Menopausia y cambios hormonales

Los cambios hormonales asociados a la menopausia afectan también a los tejidos de la vagina y del tracto urinario inferior.

Algunas mujeres pueden presentar síntomas urinarios junto con sequedad, irritación vaginal o molestias durante las relaciones sexuales.

Por eso, cuando la incontinencia aparece durante la menopausia, es importante valorar la salud genitourinaria de manera global y no centrarse únicamente en la vejiga.

Cambios en el suelo pélvico

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que participa en el soporte de órganos como la vejiga, el útero y el recto.

Para mantener la continencia no basta simplemente con tener un suelo pélvico “fuerte”.

Es necesario que estos músculos sean capaces de contraerse, relajarse y coordinarse correctamente en el momento adecuado.

Por eso, realizar ejercicios por cuenta propia sin conocer previamente el estado del suelo pélvico no siempre es la mejor estrategia.

Sobrepeso y obesidad

Un exceso mantenido de presión sobre las estructuras pélvicas puede favorecer determinados síntomas de incontinencia.

En mujeres con obesidad, la pérdida de peso puede formar parte del abordaje cuando esté indicada.

Estreñimiento

El estreñimiento crónico y los esfuerzos repetidos para defecar pueden aumentar la presión sobre el suelo pélvico.

Cuidar el tránsito intestinal también forma parte de la salud pélvica.

Tos crónica y determinados esfuerzos

Una tos mantenida, así como algunas actividades que generan repetidamente grandes aumentos de presión abdominal, pueden contribuir a empeorar los síntomas en mujeres predispuestas.

¿Las pérdidas de orina son normales con la edad?

No deberían considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento.

La incontinencia se vuelve más frecuente con la edad, pero frecuente no significa normal ni significa que no tenga tratamiento.

Este mensaje es especialmente importante porque muchas mujeres tardan años en consultar.

Utilizar un protector o reducir la cantidad de agua que se bebe puede parecer una solución sencilla, pero únicamente ayuda a convivir con el síntoma. No permite conocer ni tratar su causa.

No normalices los escapes

Si has dejado de correr, saltar, reír con tranquilidad o hacer determinadas actividades por miedo a una pérdida de orina, merece la pena realizar una valoración del suelo pélvico.

¿Cómo se diagnostica la incontinencia urinaria?

El diagnóstico comienza por algo tan sencillo como escuchar cómo y cuándo aparecen las pérdidas.

El especialista puede preguntar:

  • ¿Pierdes orina al toser o estornudar?
  • ¿Sucede haciendo ejercicio?
  • ¿Notas una urgencia repentina?
  • ¿Llegas a tiempo al baño?
  • ¿Cuántas veces orinas durante el día?
  • ¿Te levantas por la noche?
  • ¿Cuánto líquido consumes?
  • ¿Has tenido embarazos o partos?
  • ¿Tienes estreñimiento?
  • ¿Presentas otros síntomas vaginales o pélvicos?

También puede ser útil realizar un diario miccional, anotando durante varios días cuándo se bebe, cuándo se orina, si existe urgencia y cuándo aparecen los escapes.

Valoración del suelo pélvico

En determinados casos es recomendable realizar una valoración específica del suelo pélvico.

No se trata simplemente de comprobar si los músculos están “fuertes o débiles”.

Se estudian aspectos como:

  • Capacidad de contracción.
  • Capacidad de relajación.
  • Coordinación.
  • Resistencia.
  • Presencia de dolor.
  • Funcionamiento durante determinados esfuerzos.

Esta valoración permite diseñar un tratamiento mucho más personalizado.

¿Qué tratamientos existen para la incontinencia urinaria?

El tratamiento dependerá del tipo de incontinencia, su intensidad, las causas implicadas y las características de cada mujer.

No existe una única solución válida para todas.

Fisioterapia y entrenamiento del suelo pélvico

El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico es uno de los tratamientos fundamentales de la incontinencia urinaria de esfuerzo y mixta.

Pero no consiste únicamente en “hacer Kegel”.

Un programa supervisado permite comprobar primero que la contracción se realiza correctamente y adaptar los ejercicios a las necesidades de cada mujer.

Las guías clínicas recomiendan programas supervisados de entrenamiento del suelo pélvico de al menos tres meses como tratamiento de primera línea para mujeres con incontinencia de esfuerzo o mixta.

Entrenamiento vesical

En la incontinencia de urgencia, el entrenamiento de la vejiga puede desempeñar un papel importante.

El objetivo es mejorar progresivamente el control sobre la urgencia y modificar determinados patrones miccionales.

Puede incluir estrategias para espaciar las visitas al baño y aprender técnicas para controlar la sensación repentina de urgencia.

Cambios de hábitos

Dependiendo de cada caso, pueden recomendarse cambios como:

  • Revisar el consumo excesivo de cafeína.
  • Mantener una hidratación adecuada.
  • Tratar el estreñimiento.
  • Reducir peso cuando esté indicado.
  • Revisar determinados hábitos miccionales.

Beber muy poca agua para evitar los escapes no suele ser una buena solución. La ingesta de líquidos debe adaptarse a cada persona.

Tratamiento farmacológico

En determinados tipos de incontinencia, especialmente cuando existe vejiga hiperactiva e incontinencia de urgencia, pueden utilizarse medicamentos.

La elección dependerá de los síntomas, los antecedentes médicos y la respuesta a las medidas conservadoras.

Tratamientos durante la menopausia

Cuando existen síntomas genitourinarios asociados a la menopausia, el especialista puede valorar tratamientos específicos.

En mujeres posmenopáusicas con síntomas de atrofia vulvovaginal, por ejemplo, los estrógenos vaginales pueden formar parte del tratamiento cuando están indicados.

La decisión debe realizarse de forma individualizada.

¿Cuándo puede ser necesaria una cirugía?

En algunos casos de incontinencia urinaria de esfuerzo que no mejoran suficientemente con el tratamiento conservador y afectan de manera importante a la calidad de vida, pueden plantearse tratamientos quirúrgicos.

La cirugía no es la primera opción para todas las mujeres.

Antes de indicarla es necesario realizar una valoración adecuada, explicar las diferentes alternativas y valorar conjuntamente beneficios y posibles riesgos.

¿Los ejercicios de Kegel sirven para todas?

Esta es una de las dudas más frecuentes.

Los ejercicios de Kegel pueden formar parte del entrenamiento del suelo pélvico, pero no todas las mujeres necesitan realizar exactamente los mismos ejercicios.

Además, algunas personas tienen dificultades para identificar correctamente la musculatura y pueden estar contrayendo otros músculos sin darse cuenta.

Por eso, si existen síntomas, es preferible realizar primero una valoración profesional y aprender la técnica correcta.

¿Cuándo deberías consultar?

Es recomendable solicitar una valoración si:

  • Pierdes orina al toser, reír o estornudar.
  • Tienes escapes cuando corres o haces ejercicio.
  • Sientes urgencia y no siempre llegas al baño.
  • Te levantas repetidamente durante la noche para orinar.
  • Necesitas utilizar protectores por miedo a los escapes.
  • Has dejado de realizar actividades por la incontinencia.
  • Los síntomas afectan a tu vida sexual o social.
  • Las pérdidas han aparecido recientemente o están empeorando.

También debe consultarse si existen otros síntomas como sangre en la orina, dolor, dificultad para vaciar la vejiga o infecciones urinarias recurrentes.

Preguntas frecuentes sobre la incontinencia urinaria en mujeres

¿Es normal perder unas gotas de orina al estornudar?

Es frecuente, pero no debe considerarse normal.

Las pérdidas al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio son características de la incontinencia urinaria de esfuerzo y pueden mejorar con un tratamiento adecuado.

¿La menopausia provoca incontinencia urinaria?

Durante la menopausia se producen cambios hormonales que afectan a los tejidos genitourinarios, pero la incontinencia es multifactorial.

Por eso es importante valorar otros factores y determinar qué tipo de incontinencia existe antes de decidir el tratamiento.

¿Hacer ejercicios de suelo pélvico puede evitar una operación?

En algunas mujeres con incontinencia de esfuerzo o mixta, un programa supervisado de entrenamiento del suelo pélvico puede mejorar significativamente los síntomas y constituye el tratamiento inicial recomendado.

La respuesta depende de cada caso y algunas pacientes pueden necesitar otras opciones.

¿Tengo que dejar de beber agua si tengo pérdidas?

No.

Reducir excesivamente los líquidos puede producir otros problemas y no trata la causa de la incontinencia.

La hidratación debe individualizarse y, si existe vejiga hiperactiva, puede ser útil revisar tanto la cantidad como el tipo y la distribución de las bebidas a lo largo del día.

¿Se puede tratar la incontinencia urinaria después de la menopausia?

Sí.

La edad o la menopausia no son motivos para resignarse a convivir con los escapes.

Existen diferentes tratamientos y la elección dependerá del tipo de incontinencia, de los síntomas asociados y de las características de cada mujer.

Las pérdidas de orina tienen tratamiento

Muchas mujeres modifican su vida durante años antes de pedir ayuda.

Van al baño “por si acaso”, utilizan protectores a diario, dejan de correr o saben exactamente dónde están todos los baños cuando salen de casa.

No tiene por qué ser así.

La incontinencia urinaria puede estudiarse y tratarse.

El primer paso es identificar qué tipo de pérdida existe y realizar una valoración individualizada del suelo pélvico y de los factores que pueden estar contribuyendo al problema.

¿Tienes pérdidas de orina?

En Clínica Palacios abordamos la incontinencia urinaria desde una perspectiva integral, estudiando tanto los síntomas urinarios como el estado del suelo pélvico y las circunstancias de cada paciente.

Si tienes escapes al toser, hacer deporte o reír, o notas una urgencia que te impide llegar a tiempo al baño, no necesitas esperar a que el problema empeore.

Solicita una valoración con nuestro equipo para conocer la causa y encontrar el tratamiento más adecuado para ti.