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“Como lo mismo que antes, pero ahora engordo”.

“Mi peso apenas ha cambiado, pero noto más barriga”.

“Desde que empezó la menopausia me cuesta mucho más perder peso”.

Son comentarios frecuentes durante la perimenopausia y la menopausia. Y detrás de ellos hay una realidad más compleja que simplemente afirmar que “la menopausia engorda”.

Durante esta etapa pueden producirse cambios en el peso, pero también, y esto es especialmente importante, en cómo se distribuye la grasa y en la composición corporal.

Por eso, dos mujeres que pesan exactamente lo mismo pueden tener una composición corporal y un riesgo metabólico muy diferentes.

¿La menopausia hace engordar?

No exactamente.

El aumento de peso que se observa con frecuencia a partir de la mediana edad está relacionado en gran medida con el envejecimiento y la reducción progresiva del gasto energético.

La menopausia, sin embargo, sí parece desempeñar un papel importante en dónde se acumula la grasa y en determinados cambios de la composición corporal.

Con la disminución de los estrógenos aumenta la tendencia a acumular grasa en la región abdominal y visceral, mientras que también pueden producirse cambios en la masa magra.

Por tanto, conviene diferenciar dos fenómenos:

Aumentar de peso no es exactamente lo mismo que cambiar de composición corporal.

Y esa diferencia es fundamental para entender qué ocurre durante la menopausia.

¿Por qué aparece más grasa abdominal?

Antes de la menopausia es frecuente que una mayor proporción de grasa se distribuya en caderas y muslos.

Durante la transición menopáusica, el descenso estrogénico favorece un cambio hacia una distribución más central de la grasa.

Esto significa que puede aumentar la grasa abdominal y visceral, incluso aunque la báscula no refleje un incremento especialmente llamativo.

La grasa visceral es la que se encuentra alrededor de los órganos abdominales y tiene especial importancia desde el punto de vista metabólico.

Por eso, en esta etapa no deberíamos fijarnos exclusivamente en el peso o en el índice de masa corporal.

La circunferencia de la cintura, la composición corporal y los factores de riesgo cardiometabólico también aportan información relevante.

¿Cambia el metabolismo durante la menopausia?

Con los años puede disminuir el gasto energético total. Además, si se pierde masa muscular, el organismo dispone de menos tejido metabólicamente activo.

A esto pueden sumarse otros factores habituales en esta etapa:

  • menor actividad física;
  • pérdida progresiva de masa muscular;
  • alteraciones del sueño;
  • cambios en los hábitos alimentarios;
  • estrés;
  • algunos tratamientos o enfermedades;
  • y los propios cambios hormonales de la transición menopáusica.

Por eso, atribuir cualquier aumento de peso exclusivamente a “las hormonas” es una simplificación.

La realidad suele ser multifactorial.

La báscula no cuenta toda la historia

Una mujer puede mantener prácticamente el mismo peso y, sin embargo, notar que su cuerpo ha cambiado.

Puede haber perdido parte de su masa muscular y aumentado la proporción de grasa, especialmente en la región abdominal.

Esto explica por qué algunas mujeres dicen:

“Peso prácticamente lo mismo, pero mi ropa ya no me queda igual”.

No necesariamente es una percepción subjetiva. Puede existir un verdadero cambio de composición corporal.

Una revisión y metaanálisis encontró durante la transición menopáusica incrementos en diferentes medidas de adiposidad, entre ellas porcentaje de grasa corporal, perímetro de cintura y grasa visceral.

Por ello, el objetivo no debería ser únicamente perseguir un determinado número en la báscula.

¿Por qué importa la grasa abdominal?

La acumulación de grasa visceral no es únicamente una cuestión estética.

Una mayor adiposidad abdominal se relaciona con un perfil cardiometabólico menos favorable y puede asociarse a alteraciones como resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión o enfermedad cardiovascular.

Por este motivo, la menopausia puede ser un buen momento para realizar una valoración más amplia de la salud metabólica.

Dependiendo de cada mujer, puede ser recomendable valorar parámetros como:

  • peso y evolución del peso;
  • perímetro abdominal;
  • presión arterial;
  • glucosa y metabolismo de los hidratos de carbono;
  • perfil lipídico;
  • composición corporal cuando esté indicado;
  • alimentación;
  • actividad física;
  • calidad del sueño.

El objetivo no es simplemente “adelgazar”, sino proteger la salud a medio y largo plazo.

¿Qué papel tiene la masa muscular?

La masa muscular adquiere especial importancia a partir de la mediana edad.

Con el envejecimiento existe una tendencia progresiva a perder músculo. Si además disminuye la actividad física, este proceso puede acelerarse.

Por eso, durante la menopausia no deberíamos plantear el ejercicio únicamente como una herramienta para “quemar calorías”.

El ejercicio de fuerza tiene un papel especialmente relevante porque ayuda a preservar o mejorar la función y la masa muscular.

Caminar y realizar ejercicio cardiovascular siguen siendo saludables, pero incorporar trabajo de fuerza permite abordar una parte del problema que la báscula no refleja.

¿Hay que comer mucho menos después de la menopausia?

No necesariamente.

Las dietas excesivamente restrictivas pueden ser difíciles de mantener y, si no están bien planteadas, pueden favorecer una pérdida de masa muscular además de grasa.

El objetivo debería ser conseguir una alimentación sostenible y nutricionalmente adecuada.

En términos generales, suele ser importante prestar atención a:

  • suficiente aporte de proteínas;
  • verduras y frutas;
  • legumbres;
  • cereales integrales;
  • grasas de buena calidad;
  • alimentos poco procesados;
  • cantidades adaptadas a las necesidades individuales.

No existe una única “dieta para la menopausia” válida para todas las mujeres.

¿La terapia hormonal de la menopausia engorda?

Este es otro de los grandes mitos.

La terapia hormonal de la menopausia (THM) no debe considerarse una causa de aumento de peso.

La evidencia disponible tampoco justifica utilizarla como tratamiento para adelgazar.

Algunos estudios sugieren que puede atenuar modestamente determinados cambios de distribución de la grasa corporal asociados a la menopausia, pero ese no es su objetivo terapéutico.

La indicación de THM debe realizarse por sus indicaciones clínicas, valorando individualmente síntomas, beneficios, riesgos, edad, tiempo desde la menopausia y antecedentes de cada mujer.

“Hago lo mismo que antes y ya no funciona”

Esta sensación puede tener una explicación.

El cuerpo de los 50 no necesariamente tiene las mismas necesidades energéticas ni la misma composición corporal que el de los 30.

Esto no significa que sea imposible mejorar el peso o la composición corporal después de la menopausia.

Significa que puede ser necesario cambiar la estrategia.

En algunas mujeres será más importante aumentar el entrenamiento de fuerza. En otras, revisar la alimentación, el sueño o el consumo de alcohol. Y en determinadas pacientes puede ser necesario estudiar la existencia de obesidad, alteraciones tiroideas, resistencia a la insulina u otros problemas metabólicos.

¿Cuándo conviene consultar?

Es recomendable realizar una valoración médica cuando existe un aumento de peso importante o progresivo, especialmente si aparece acompañado de otros síntomas.

También cuando, a pesar de mantener hábitos saludables, resulta muy difícil controlar el peso o se produce un incremento significativo del perímetro abdominal.

La consulta permite diferenciar los cambios esperables de esta etapa de aquellos que pueden estar relacionados con otros problemas de salud y establecer un plan individualizado.

No se trata únicamente de pesar menos

La menopausia supone un cambio hormonal, pero ocurre al mismo tiempo que otros cambios asociados a la edad, el estilo de vida, el sueño, la actividad física y la composición corporal.

Por eso, reducir todo a “la menopausia engorda” no explica lo que realmente sucede.

En muchas mujeres, el cambio más relevante no está únicamente en los kilos, sino en la proporción entre grasa y músculo y en una mayor tendencia a acumular grasa abdominal.

Comprender esta diferencia permite cambiar también el objetivo: menos obsesión con la báscula y más atención a la composición corporal, la fuerza muscular y la salud metabólica.

En Clínica Palacios podemos realizar una valoración individualizada durante la menopausia para estudiar los cambios de peso y composición corporal, identificar posibles factores metabólicos asociados y establecer las medidas más adecuadas en cada caso.

Preguntas frecuentes

¿Todas las mujeres engordan durante la menopausia?
No. El aumento de peso no es inevitable y existe una gran variabilidad entre mujeres. La edad, la actividad física, la alimentación, el sueño, la genética y otros factores influyen.

¿Por qué tengo más barriga aunque pese lo mismo?
Durante la transición menopáusica puede cambiar la distribución de la grasa corporal y aumentar la adiposidad abdominal incluso sin grandes variaciones del peso.

¿El metabolismo se vuelve más lento?
El gasto energético tiende a disminuir con la edad y la pérdida de masa muscular puede contribuir. Los cambios hormonales de la menopausia también influyen en la composición y distribución de la grasa.

¿La terapia hormonal hace engordar?
No debe considerarse una causa de aumento de peso. Tampoco está indicada como tratamiento para adelgazar.

¿Qué ejercicio es especialmente importante durante la menopausia?
Además de mantener actividad aeróbica y reducir el sedentarismo, el entrenamiento de fuerza cobra especial importancia para preservar la masa y función muscular.

¿Solo debo preocuparme si tengo sobrepeso?
No. La acumulación de grasa abdominal puede tener relevancia cardiometabólica incluso en mujeres con un IMC dentro del rango considerado normal.

¿Notas que tu cuerpo ha cambiado desde la menopausia?

El peso es solo una parte de la historia. Los cambios en la grasa abdominal, la masa muscular y la salud metabólica también deben tenerse en cuenta.

En Clínica Palacios podemos realizar una valoración individualizada para entender qué está cambiando en tu cuerpo, detectar posibles factores metabólicos asociados y establecer un abordaje adaptado a tus necesidades.

No se trata solo de perder peso, sino de cuidar tu salud durante esta nueva etapa.

Solicita tu cita con nosotros y valora tu salud metabólica de forma integral.